Verdinas, chuletón y cabrales

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receta verdinas cabrales sidra

El pasado puente de la Almudena, fiesta en Madrid, y pese al alarmismo de los medios de comunicación respecto al temporal, un grupo de amigos nos subimos para Asturias dispuestos a pasar unos días pasados por agua y disfrutar de una ruta gastronómica excepcional, gracias a nuestro amigo Miguel Ángel, oriundo de Puertas de Cabrales y excelente anfitrión.

Montamos nuestra base de operaciones en una casa rural de Berodia, precioso pueblo del concejo de Cabrales. Esta casa pertenece a Mª Eugenia, que es también la dueña de la quesería del pueblo, con lo que, una vez catados sus quesos, ya pintaba bien la cosa y la lluvia mojaba un poco menos.

El sábado lo dedicamos a  vagar por la zona y al llegar el momento realmente importante, es decir, el de la pitanza, nos dirigimos ansiosos hacia nuestra reserva en el restaurante doméstico «Casa Xico», en el pequeño pueblo de Mestas de Ardisana, donde después de unos culines de sidra casera con cabrales y laperal, descubrimos a la protagonista del fin de semana, la fabada de verdinas con pantrucu o probe (productos típicos de matanza hechos con harina de maíz).

 

Las verdinas son una variedad de alubias pequeñas, típicas de Llanes, cuya carne es de color verde y de producción bastante escasa, pero el caso es que las que ponen en Casa Xico, están de muerte, os lo aseguro, tuve que acabar con cuatro platos para poder tener esta seguridad aplastante al afirmarlo.

Pero esto era solo el principio, de segundo, otro plato típico de la zona y al parecer obligatorio: cebollas rellenas (de atún), muy buenas, en estos momentos en que ya estaba yo pensando que peligraba mi salud, llega la pregunta del millón: «para acabar, ¿unos tortos de maiz con huevos fritos y chorizo?» y la respuesta, la esperada, la misma que hubiera devuelto aquel escritor que no nombro por ser persona «non grata» en la zona: «¡Toma claro!», en fin, que nos los apretamos entre pecho y espalda. Todas estas viandas fueron convenientemente regadas primero con sidra y luego con un Protos, que de alguna manera había que pasarlo. De postre: arroz con leche y tarta de queso, que no iba a ser todo sufrir.

Por la tarde unos cafés y paseo por la playa de Barro, de nuevo bajo la lluvia y con un mar cabreado y mucho. Espectacular.

Por la noche lo habitual en estos fines de semana, cena en la casa y espirituosos a manta, eso si, con dos cosas que combinan mal: copas nocturnas y niños madrugadores.

Al día siguiente, a mojarnos por ahí todo el día, llovía aun más si cabe. La comida, al mismo nivel que el día anterior, en la sidrería El Cabañón en Naves de Llanes. Si alguna vez habéis leído el señor de los anillos podríais imaginar perfectamente este local como la posada del Poney Pisador, un sitio acogedor, sin duda. Tenemos suerte, nos informan de que son las «jornadas gastronómicas del chuletón», en fin, qué le vamos a hacer, comoreceta sidreria chuleton estábamos un poco débiles, después de la sidra (que hacen ellos mismos), el queso y el pastel de cabracho, pedimos unos chuletones de a kilo hechos en la parrilla de leña, carne roja de buey asturiano, estupenda, bien cocinada, tierna y en su punto, un 10 para la sidrería.

Por la tarde cafetito y orujo en Llanes, fotos y paseo viendo el mar, que seguía cabreado, para más tarde acudir a la invitación a merendola en Puertas de Cabrales por parte de la madre de Miguel Ángel, que generosamente nos había preparado dulce de manzana, tortos de maíz, avellanas, sidra y cabrales, así que, encantados, nos volvimos a poner las botas, en una tarde muy muy agradable.

Para mi vergüenza tengo que decir que esa noche no pude cenar, me tuve que conformar con la parte de los licores, por eso que dicen de que son digestivos, y la noche igual de agradable que los días anteriores.

Al día siguiente, después de comprar viandas de la tierra en la quesería, regreso a Madrid con parada en la playa de Pechón y en San Vicente de La Barquera para comer una mariscada y, después de un par de cafés, continuar camino.

El habitual atasco de entrada a Madrid y a descansar de un bonito y gastronómico puente.

Maravillosa Asturias.

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